viernes, 26 de agosto de 2011

Capítulo 1: Despertar

De nuevo ese molesto pitido, el mismo de todas las mañanas, ese tan horrible que te impide seguir durmiendo, peor aún, el que te dice que es el primer día de clase.
Nunca me han gustado las clases, creo que todo lo que se necesita saber lo puedes aprender por tu cuenta... puede ser por eso por lo que la gente cree que soy rara, aunque supongo que también influyen mi forma de vestir y mi expediente policial.
Este año iré a otro internado, Evest High, a ver cuanto duro, supongo que no mucho, estoy segura que es un colegio lleno de niñas tontas y pijas que solo llegaran a ser algo en la vida gracias a sus queridos papaítos. No es que ese tipo de gente no me guste, es que me pone enferma. Literalmente. Me empiezan a dar náuseas y no paran hasta que las alejo de mi, obviamente siendo poco agradable...
Supongo que papá me lleva allí porque es uno de los pocos internados del país del que aún no me han expulsado. No me malinterpreteis, no siempre es culpa mia que me echen, aunque sí lo es la mayoría de las veces.
De momento no me hago muchas expectativas, lo ha elegido Susi (es la madrastra número 12), no le caigo muy bien, me llama "esa niña endiablada", aunque tengo que admitirlo, tiene aguante. Ha pasado un verano entero aguantando mis presiones, con las once anteriores bastaron menos de dos meses, aunque la quinta solo duró una semana y media...
Hace días que tengo las maletas listas para irme de aquí, no es que quiera estudiar, para nada, simplemente no me gusta pasar tanto tiempo en un lugar como mi casa. Aunque sinceramente, hace ya mucho tiempo que no la siento un hogar.

Me levanté sobresaltada al oír ruidos en la entrada de la casa, rápidamente miré por la ventana: era Geoffrey que estaba cargando las maletas en el coche.
Siempre me ha caído bien Geoffrey, siempre formal y obedeciendo a papá, pero nunca me ha juzgado y de algún modo siempre ha sabido valorarme.
Bajo lentamente cada uno de los escalones, no se por qué pero todo me parece una despedida, cada uno de los pasos que me conducen hacia el mercedes negro que está aparcado en la puerta me dan la sensación de alejarme de mi vida. Aunque bueno, en cierto modo, es un alivio, ya que mi padre ni siquiera está aquí para despedirse.
Dos horas, dos malditas y condenadas horas, viendo el mismo paisaje verde por la ventanilla y aún no lleganos...
- ¿Falta mucho Geoffrey? - pregunté con voz aburrida.
- No señorita Viv. Mire, está justo enfrente.
Me incorporé y miré a través de la ventanilla, y lo que ví me dejó totalmente impresionada.
Era un gran edificio de piedra bastante sucio y un poco destartalado, tenía unas oxidadas verjas de hierro, y un descampado y un bosque constituían los terrenos de los alrededores. Un estropeado cartel de madera clavado en el césped decía:"Largo de aquí".
A cualquiera le habría resultado escalofriante, pero, sinceramente, era una pasada.
Geoffrey no parecía opinar lo mismo que yo y en cuanto paró el coche en la entrada se apresuró a sacar todas las maletas del maletero. Salí del coche y me dió un cariñoso apretón en la mano.
- Mucha suerte señorita Viv, si necesita algo llame a casa - e inmediatamente subió al coche y arrancó.
Agarré mis pesadas maletas, anteriormente habáin sido aquellas típicas negras y aburridas, pero duane el verano me había encargado de que no quedaran así. Las había pintado por fuera y les había añadido bolsillos internos en los que había guardado un par de herramientas, por si acaso las necesitaba; es decir, nunca se sabe.
Entré por la puerta y me encontré con un desgastado vestíbulo de madera con unas armaduras oxidadas y un cartel que decía: "por favor registre o deposite las armas de fuego".
Una chica morena, de pelo corto con mechas de colores me chilló:
- ¡Eh, tú!¡Chica nueva!
Rápidamente me giré y fui hasta su mesa.
- ¿Eres Vivi...?
- Sólo Viv - la interrumpí, siempre he odiado mi nombre completo.
- Bien, aquí tienes tu horario de clases y tu llave de la habitación.
Depositó en mis manos una manojo de papeles y una anticuada llave de la que colgada un cartelito: 116.
- Gracias, ¿por donde...?
- Sube la escalera y a la derecha - interrumpió, subió los pies encima de la mesa y cogió una revista. Por lo cual di la conversación por terminada.
Costó bastante subir las maletas hasta el final de la escalera, aunque al hacerlo me sentí bastante orgullosa, sinceramente, eran enormes.. Llegué a la habitación, nada más ver la puerta supe que mis compañeras de cuarto estaban ya allí. La puerta estaba llena de dibujos sobre un fondo negro. Por el momento, el lugar me seguía sorprendiendo gratamente, es decir, no parecia pijo en absoluto, sino, más bien...de mi estilo.
La puerta se atascaba un poco, aunque la abrí con un fuerte empujón. Cuatro personas  se giraron al instante para mirarme.Ya habían colocado sus cosas por lo que me dirigí hacia la única cama libre con las mías.
- Vaya, vaya, carne fresca- dijo una chica de la cama de al lado. Era increíblemente blanca y estaba bastante maquillada, era una especie de gótica-emo.
- Clarissa Viviane Waldstein, hija de Douglas Waldstein, multimillonaria, aunque, inexplicablemente, tiene varios antecedentes penales - comentó una chica al otro lado de la habitación, que estaba tecleando en un ordenador. Era bajita, estaba despeinada y tenía muchos ordenadores, aparatos y cacharros a su alrededor.
- Te equivocas, no soy multimillonaria, mi padre lo es, para que algo sea mío lo consigo yo misma - le respondí duramente. Nunca he soportado que crean que mi padre y yo somos iguales, simplemente compartimos ADN.
- Tienes genio blanquita - dijo una chica mulata, vestida con un chándal muy ancho.
- Tranquilidad, chicas - intervino una chica castaña que estaba sentada en la cama de al lado. Se levantó de la cama - Soy Eli, ellas son Nerissa - dijo señalando a la chica gótica - Lauren -la chica "rapera" - y Claudia - dijo refiriéndose a la chica que lo sabía todo sobre mí.
- Viv - respondí.
La observé fijamente, llevaba el pelo castaño cortado asimétricamente, y un estilo punk-rock que encajaba a la perfección con el lugar. De pronto, se dirigió hacia la puerta.
- Ven conmigo, te enseñaré esto.
Bajamos de nuevo al primer piso.
- Bien, aquí abajo están los dormitorios de las de primaria, si quieres algo pregunta por Kim, consigue de todo. Las clases son en el tercer piso, aunque tenemos muchos talleres específicos fuera. Supongo que ya conoces a Kelly - dijo al pasar delante de la chica del pelo de colores. Mañana conocerás a la directora Jeffrey. Si tienes algún tipo de problema legal, el abogado particular del coledio, Liam, estará encantado de ayudar- ¡Ah! y una cosa importante, los artefactos explosivos solo estan permitidos en la hora de química...digamos que debido a pequeños incidentes.
- Entendido.
Me parecía increiblemente liberador estar en un sitio como aquel, era tan excéntrico, tan diferente a todo, tan...como yo, que se me hacía raro no tener a un montón de personas encima vigilando mi comportamiento
- Bueno, eso es todo. Nos vemos a la hora de la cena, el comedor está al final de este pasillo-  Acto seguido se marchó por la puerta principal.
De camino a la habitación había un montón de chicas que iba revoloteando de aquí para allá. Entré en mi habitación, que sorprendentemente estaba vacía y me puse a deshacer las maletas y colocar mis pertenencias. Cuando terminé miré el reloj y ¡eran las nueve y media!,  ya era casi la hora de cenar. No me había dado cuenta, pero tenía un hambre feroz, probablemente debido a que sin darme cuenta me había saltado la hora de la comida.
Descendí las escaleras y me dirigí hacia el comedor. Entre descubrí el que seguramente sería el mejor comedor de la historia: la gente chillaba, discutía, se levantaba...era un completo caos ¡Me encantaba ese lugar!
Me dirigí hacia la mesa en la que estaba Eli, rodeada de mis compañeras de habitación y otro montón de chicas a las que no conocía
- Hola chicas, ¿que hay? - dije al llegar a la mesa.
- Hey, Viv; siéntate a mi lado. Lucy te traerá la comida enseguida - dijo Eli.
Me senté y al instante apareció una mujer muy mayor, bastante bajita y con un aspecto asustadizo con una bandeja de comida que dejó frente a mi. Igual de rápido que había aparecido se marchó sin decir una palabra.
- Y...¿qué te trae por Evest High? - preguntó Eli.
- Digamos que mi "nueva mami" y yo no nos llevamos muy bien y hemos decidido mutuamente la distancia...
- ¿Y qué te parece tu nueva familia? - preguntó Lauren haciendo un gesto señalando el internado en general.
- De maravilla - dije sonriente - aunque habrá que esperar a ver como son las clases, ahí es cuando decidiré si irme o quedarme.
- Tu tranquila, por lo que sé de ti, nuestras clases te van a encantar - dijo Claudia.
- Si, bueno, digamos que nuestras clases no son demasiado convencionales - terminó Eli sonriente.
Nada más terminar de cenar subimos a las habitaciones, rápidamente se cambiaron todas.
- El primer día nunca compensa armar escándalo, es mejor estar descansada para empezar mañana...ya entenderás por qué- dijo Eli mientras se metía cada una en su cama. Finalmente me puse el pijama y me metí en mi cama también.
Apoyada en la almohada, en esa cama, en esa misma habitación, me sentía en casa. Evest High era un lugar espectacular, donde encajaba a la perfección. Quizá eran un poco extravagantes, pero allí no se juzgaba a nadie.
Yo, aunque no lo parezca, soy una persona bastante frágil. Creo fervientemente que lo que digan los demás no importa, que con gustarme a mi misma me basta y me sobra, pero un simple comentario puede romper fácilmente mi autoestima. Precisamente eso era lo que me encantaba de Evest High: podía ser yo misma y nadie me diría nada, simplemente me aceptarían. Me había quedado muy claro que yo pertenecía a este lugar.

2 comentarios:

  1. Estupendo, muy bueno Hele es impresionante como has empezado. Sigue escribiendo es genial.
    Un saludo.
    Mi tostadora!

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