Eli tiró de mí y me levantó de la cama.
- Vamos nos reuniremos con el resto de chicas en el comedor para decidir qué hacer – comunicó.
- Pero, ¿qué pasa aquí?
- Se acercan varios vehículos con matrícula del gobierno, están rodeando el internado. Es tarde para activar las medidas externas de seguridad, las han desactivado, pero no han caído en que tendríamos más alarmas – respondió Claudia mientras tecleaba más códigos en su ordenador.
Salimos corriendo hacia el comedor, donde nos encontramos a un montón de chicas en pijama, incluidos los profesores que revoloteaban de un lado a otro enfundados en ridículas batas.
Quizá no llegaba a entender la gravedad de la situación, pero el hecho de estar en Evest High me hacía sentirme tranquila y protegida.
- ¡Atención niñas! – gritó la señorita Jeffrey – se acercan un montón de furgonetas del gobierno que, desde luego, no han sido invitados, así que ¡es hora de defenderse! – nos sentamos en círculo, la señorita Jeffrey quedaba en medio con una pizarra – Kim – llamó, apareció una niñita rubia con aspecto angelical que no tendría más de diez años - ¿habéis seguido el protocolo y marcado un perímetro razonable?