Desperté inquieta y algo sobresaltada; sentía que faltaba algo, de pronto caí en la cuenta: faltaba el molesto ruido del despertador. ¿Hasta qué hora habría dormido? Miré el reloj…Madre mía: ¡las diez y media! ¡Me había dormido el primer día de clase! Rápidamente me incorporé y las ví a todas completamente dormidas ¿Qué ocurría? ¿Ninguna tenía despertador? Llegué a la cama de Eli y la zarandeé para que se despertara.
- Eli; despierta Eli – le susurraba inquieta.
Al instante había una navaja apuntando hacia mí y la cara de Eli un tanto desconcertada.
- Por dios, eres tú – bajó la navaja – lo siento, ¿qué pasa? – preguntó adormecida.
- ¡Que nos hemos dormido! ¡Son las diez y media! – le contesté inquieta y un poco nerviosa por lo que acababa de vivir.
- Hey, tranquila. Te había dicho que este sitio mola, bajamos a desayunar sobre las once… Allí estamos un rato y luego vamos a clase – lo dijo como si fuera lo más normal del mundo y se dio la vuelta para seguir durmiendo.
Me pasa una cosa muy curiosa desde siempre, en cuanto me despierto, sea la hora que sea, no me puedo volver a dormir; así que decidí salir a explorar. Me vestí, me maquillé un poco y salí de la habitación sin hacer ruido.
Deambulé por las aulas, era un poco decepcionante, después de ver el resto del lugar y a mis compañeras las aulas parecían completamente normales. Di la vuelta para salir de allí y escuché una voz a mis espaldas.
Me di la vuelta para quién me hablaba: era una mujer alta, de cuarenta y tantos años y un pelo moreno repleto de canas. Para su edad tenía un físico imponente, era bastante corpulenta; pero eso no fue lo que me llamó la atención, fueron sus ojos. Tenía una mirada profunda y calculadora, con un ojo negro completamente y el otro gris azulado.
- Solo… solo estaba… - no se me ocurría nada que decir, auque tampoco me habían dicho que estuviera prohibido.
- Oh, relájate, era solo una broma – comenzó a sonreír y de pronto no pareció tan fría. Además su tono de vo cambió, ahora sonaba mucho más agradable y familiar – Soy la directora Jeffrey y tu eres…
- Soy Viv, encantada de conocerla.
- Me encanta tener caras nuevas por aquí. Y dime, ¿qué te parece nuestro querido internado?
- La verdad es… que siento que aquí encajo, me siento yo y es fantástico – de verdad que quise darle una respuesta corta, en serio, algo como “sí, me encanta” o “muy bonito”. Pero simplemente
no pude, sentí la necesidad de decirle la verdad, aunque acabara de conocerla.
no pude, sentí la necesidad de decirle la verdad, aunque acabara de conocerla.
- Me alegro muchísimo. Para eso fundé Evest High, para que chicas como tú y como yo tuvieran un hogar, hicieran lo que sintieran. Para que no tuvieran que reprimirse o verse obligadas a imitar a otras personas. Porque el comportamiento no tiene que ser el que algunos consideren apropiado. Para que os sintáis libres y fuertes. Esa es mi mayor razón, porque todas las chicas que estáis aquí, algún día, hagáis lo que hagáis, seréis grandes mujeres – dijo con gran convicción: Desde ese momento empecé a admirar a la señorita Jeffrey; me sentía identificada con su causa y sus ideales. Ella admitía a cualquier persona que fuera un ápice diferente, gente que no era aceptada en otras instituciones, gente como yo.
- En fin, Viv. Ya son las once, deberíamos bajar a desayunar
Nos despedimos al llegar a la puerta del comedor, yo me dirigí a la mesa en la que estaban mis “nuevas amigas” y ella a la mesa de los profesores.
- Hola madrugadora, ¿dónde estabas? – me preguntó Eli.
- Di una vuelta entre las aulas y luego me encontré con la señorita Jeffrey. Es genial esa mujer – respondí.
- Es fantástica, y además es una de las mejores en lo que hace- dijo Claudia. Al notar mi cara de extrañeza continuó – Antes de fundar Evest High ella volvía locos a los gobiernos de medio mundo, realizó los mayores robos y arruinó innumerables operativos. Aunque claro tenía sus razones y las cosas siempre salían bien para todo el mundo. Era como una especie de Robin Hood, pero con sus propios métodos y sus intereses. Además nunca, jamás, la lograron atrapar.
- Es una auténtica leyenda – recalcó Nerissa.
- Me encantaría que algún día nos contara sus historias, seguro que darían de que hablar – comenté pensativa. Esa mujer había hecho cientos de cosas, cosas que no se podían ni imaginar.
En el otro lado del comedor y todo el mundo comenzó a aplaudir, al girarme vi a la señorita Jeffrey levantada. Se hizo el silencio absoluto.
- Bien, ahora que ya tengo vuestra atención. A las caras nuevas deciros “Bienvenidas” y a las no
tan nuevas deciros “hola de nuevo”. Cada año venís a Evest High un montón de chicas magníficas, que por alguna razón habéis experimentado el rechazo. Bien yo tengo un mensaje para todas esas personas que alguna vez os hayan rechazado: ¡Vosotros os lo perdéis! Y a vosotras os quiero decir que el tiempo que paséis aquí será inolvidable y que siempre seréis bien recibidas porque sois y siempre seréis chicas de Evest High.
tan nuevas deciros “hola de nuevo”. Cada año venís a Evest High un montón de chicas magníficas, que por alguna razón habéis experimentado el rechazo. Bien yo tengo un mensaje para todas esas personas que alguna vez os hayan rechazado: ¡Vosotros os lo perdéis! Y a vosotras os quiero decir que el tiempo que paséis aquí será inolvidable y que siempre seréis bien recibidas porque sois y siempre seréis chicas de Evest High.
En ese momento todas nos levantamos y empezamos a aplaudir y a chillar. Estábamos orgullosas de encontrarnos allí, más aún, de ser chicas de Evest High. La señorita Jeffrey silbó y de nuevo hubo silencio absoluto.
- Si, si, si… Y ahora: largo, que ya empiezan las clases
Eli me agarró del brazo y tiró de mí.
- ¿Dónde me llevas?
- ¿No has visto tu horario? Nos toca química.
- Pero…aún no tengo libros ni nada, tendré que coger un cuaderno o algo.
- No pasa nada, no los vas a necesitar.
Nos dirigimos a un aula llena de mesas, tubos de ensayo, extraños líquidos por todas partes y una gran
cantidad de botes con polvos de colores. Eli me llevó hasta una mesa en la que cogimos unas batas y unas gafas de seguridad.
cantidad de botes con polvos de colores. Eli me llevó hasta una mesa en la que cogimos unas batas y unas gafas de seguridad.
La clase se llenó rápidamente y en la mesa del profesor se sentó una mujer un tanto extraña. Era muy alta e increíblemente delgada, llevaba el pelo recogido en un desastroso moño y unas gafas protectoras en la cabeza.
- Buenos días, para las que no me conocéis, soy la señorita Diane Hoftaker; pero podéis llamarme Di. En mis clases exploraremos el mundo de la química y la física; pero, claro está, no de manera aburrida. No os voy a enseñar cosas que no vayáis a necesitar en la vida real, sino cosas útiles. Dicho esto, en este primer semestre estudiaremos todo tipo de explosivos: RDX, PENT, nitrocelulosa… En las prácticas haremos vuestros proyectos personales o casas como bombas de tubo, bombas de carburo… Ah, éstas últimas son muy útiles, hacen mucho ruido pero no destrozan nada, únicamente dejan una mancha muy difícil de quitar. Es ideal para vecinos pesados, lo digo por experiencia propia.
Si me quedaba alguna duda, en esa primera clase se disipó: Este curso iba a ser inolvidable.
Para señalar el final de la clase sonó un chirriante timbre, inmediatamente todas nos levantamos y salimos
corriendo. Eli y yo conseguimos ser de las primeras. Eli se dirigió a las habitaciones.
corriendo. Eli y yo conseguimos ser de las primeras. Eli se dirigió a las habitaciones.
- ¿A dónde vas? – le pregunté.
- A la habitación, vamos, hay que cambiarse – al ver que no me movía, me cogió del brazo y tiró de mí – Hay educación física, tonta.
De pronto caí en la cuenta y reaccioné, nos cambiamos rápidamente y salimos fuera.
- Oye, ¿dónde está el gimnasio? – hasta el momento no lo había visto.
- En la parte de atrás. Ya verás, te va a encantar, eso sí que es un buen gimnasio.
Nada más terminar de darle la vuelta al internado comprendí a qué se refería. Un edificio de una planta pero muy grande, de hormigón se erguía ante nosotras. Atravesamos unas pesadas puertas de metal y seguí observando. Había máquinas por todas partes y montones de chicas sudando sobre ellas; en el centro del gimnasio había un ring de boxeo y a un lado de éste una amplia sala con sacos de boxeo y maniquís para practicar. Llegamos a una sala vacía y nos sentamos en el suelo, al rato llegaron nuestras compañeras de clase, y más tarde entró en la sala una mujer muy corpulenta, tan corpulenta que casi parecía un hombre. En cuanto la escuché hablar aumentaron mis sospechas: sonaba exactamente igual que un hombre.
- Buenos días, soy la entrenador Sullyvan. No quiero esas estúpidas presentaciones. Así que vamos allá. Durante este curso dividiremos las clases, los lunes, miércoles y viernes daremos artes marciales y defensa personal. Martes y jueves utilizaréis las máquinas y entrenaréis por vuestra cuenta. Y los fines de semana podéis apuntaros a diferentes deportes. En mis clases no toleraré ni excusas ni distracciones. ¡¿Entendido?! – Al terminar esa frase tuve la impresión de que la entrenadora Sullyvan, en algún momento de su vida, había pasado algún tiempo en la marina o el ejército – Comenzaremos practicando Wing Chun. En este tipo de defensa personal se usa muy poca energía y enseña a atacar al enemigo en los puntos débiles, lo indicados en acupresión. Bien, poneos por parejas y practicad. Si os duele mucho, gritad y que vuestro compañero pare. Recuerdo que no quiero víctimas mortales y tampoco paralíticas.
Esa fue una clase brutal, formé pareja con Eli y ambas acabamos derrotadas, únicamente pudimos llegar a la habitación y tumbarnos en la cama.
- ¡Hay mi madre! ¡Me duelen hasta las pestañas! – suspiré con la cabeza contra la almohada.
- ¡Y que lo digas! Mañana tendré agujetas. Te aviso: sus clases son algo a lo que nunca te acostumbras, la entrenadora Sullyvan siempre se las arregla para que cada día salgas más cansada que el anterior – respondió Eli.
- Menos mal que ahora tenemos un descanso antes de comer. No pienso moverme de esta cama – aseguré.
Minutos más tarde llegaron Claudia, Lauren y Nerissa, que también se tumbaron en sus respectivas camas.
- ¡Activar música! – dijo Claudia. Al momento se puso en marcha el equipo de música que estaba a los pies de su cama.
- ¿Cómo has hecho eso? – pregunté intrigada.
- Tengo un control por voz activado las veinticuatro horas del día. Identifica mi voz y realiza las instrucciones dadas. De momento solo controla un par de cosas como la luz o la música, pero lo estoy perfeccionando. Una lástima que se me den mejor los programas que las herramientas.
- ¿Alguna vez has hackeado alguna empresa importante? – pregunté.
- Bueno, la bolsa de Nueva York un par de veces… pero el verano pasado le hice perder 8 millones de dólares a la NASA.
- ¡Qué pasada! ¿Nunca te han pillado? – me asombré.
- Lo han intentado, pero ni siquiera estaban cerca.
- Wow, ¿y a ti Lauren? ¿te han pillado alguna vez? – pregunté interesada.
- Me pillaron una vez, pero solo estuve bajo vigilancia y tuve que ir a un curso de autocontrol. Algo estúpido, porque ¡yo no tengo ningún problema de autocontrol!
- ¿Y tú, Viv? ¿Algún delito en tu pasado? – preguntó Eli.
- No son cosas concretas. Es que me gusta hacer las cosas a mi manera. Aunque, bueno, digamos que también es una forma de diversión.
Después de comer continuaron clases cada vez más extraordinarias: en lengua vimos como negar los cómplices en diferentes idiomas. Es decir, ¿dónde más puedes llegar a aprender que “Eu não conhenço esas pessoas” es “yo no conozco a esas personas” en portugués?
Pero a decir verdad lo que más me gustó fueron los talleres, cada viernes por la mañana hacíamos talleres específicos: entrar a cámaras acorazadas, caracterización para suplantar a alguien, crear identidades falsas… Sólo puedes aprender este tipo de cosas en un lugar: Evest High.
Al terminar el día caí rendida en la cama y rápidamente concilié el sueño. Serían las tres de la madrugada cuando alguien me sacó de mi sueño zarandeándome, era Eli.
- Vamos, Viv, despierta.
Las luces de la habitación se habían vuelto rojas e intermitentes y el equipo de música de Claudia no paraba de repetir “Código cinco” una y otra vez.
¿Qué estaba pasando?
capitulo 2.... fantastico
ResponderEliminarexelente Hele, la idea es impresionante, te recomiendo que antes de publicar la entrada revises la ortografía, jeje.
ResponderEliminarUn saludo amiga.
GENIAL!!!
ResponderEliminarCUANDO VAS A SUBIR EL CAPI 3 ???
SALUDOS DESDE ITALIA
muuy copadoo cuando vas a subir el capitulo 3 ya lo quiero leer jejej
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